Por fin!!! Odio hacer la masa, si no me la ponen facil con ese tema no puedo seguir.
Pero las extrañaba tanto... las 4 horas y las mil gotas de transpiración con el horno prendido en verano valieron la pena.
No es lo mismo que compradas, la idea de hacerlas uno es que las condimenta como quiere y en este pais de hipertensos la comida con sal comprada no existe.

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